Quisiera ser pureza y endereza en este mundo impávido a la luz,
escrita será la historia de un payaso que nació por error,
que fue eternamente condenado a buscar la flor azul,
blandiendo confungido en contra la muerte su blasón
Quisiera poder contar la historia de el augusto triste que renació,
de esta ánima cariacontecida que se retuerce día y noche
sufriendo por la enfermedad de lo que muchos llaman vida,
quisiera que vieras mi espalda llena de marcas, marcas del ayer
Aun puedo caminar, correr y cantar en esta tempestad,
mi torso aun no se congela por la brisa flemática del hogar,
quería poder ver y seguir contemplado las praderas de mi mente,
pero ella se burló, y no causó más que detrimentos imborrables
Los ángeles también son infieles, por eso me convertí en bastón,
colgando un trasto y blandiendo una hoz en mi escondite espero,
mientras todo parece inerte en rededor prefiero dormir y no despertar,
ver la triste luz del sol es un calvario más sobre mi tumba putrefacta
Perdì a la luna y ahora solo tengo a la oscuridad abrasadora y amiga,
mi única amiga eterna, pues los demás me abandonaron a mi suerte,
un triste augusto que no sabe por qué tropezar, o porque llorar,
se fue la blancura, ya nadie me recriminará por mis pecados,
adiós a la vida, adiós al hogar, sin rumbo veo el sendero espinoso,
me apego a mi historia y a mi poca cordura para no caer en la luz,
esa luz que me engañò muchas veces, haciéndome despertar sin voluntad,
creando ríos de esperanzas falsas que solo creaban un orate más.
Ya el aroma envenenante de la brisa del ayer desapareció,
aprendí a vivir solo, comprendí que querer implica odiar a la vez,
¿por qué estoy aquí? ya no hay nadie…
decidí no marchar, pobre augusto tonto y desorientado
sobre la hondananza en mi pecho tatúo las iníciales de mi fin,
un fin ya predestinado, ya vendido, ya cambiado
Pobre payaso que solo quiso vivir,
Pobre de sus ríos de lágrimas que desde antaño dejaron de existir
Ya recuerdo aun el gélido recuerdo de las evidencias socavadas,
esos pergaminos quemados por la hoguera de la desesperación,
ese payaso blanco que un día me salvó de mi locura
ese payaso que corrió y se lastimó por detener mi descontrol…
Ese pedazo de ser donde está…
en qué momento se extinguió…
se fue con la ilusión de la luna y la rosa, se perdieron en la negrura,
la locura, el placer, la risa, la tristeza, se fueron junto con la vida,
volaron con la carpa del circo que interpretaba el engaño del soñar,
dejó de ser risa fingida por extinguida, dejó el hogar por el abismo,
un inapetente rastro aun queda de sus historias, casi invisible,
en lenguaje extraño recorre el mundo y las mentes de aquellos,
huyendo de esos otros que no soportan el significado de la verdad…
Abedul puro que guarda el único secreto que aun no olvido,
la única sentencia que me tiene aquí despierto y vivaz…
No veo el rastro de lo que fue, no existe ya luna que me guie,
no soy más que un augusto que concluye un relato
Aun preparándome para otro teatro sin audiencia,
contemplando el calor de una ilusión,
de lo que una vez fue vivir y creer haber vivido.