sábado 9 de agosto de 2008

Charco rojo

Siento un temblor indescriptible recorriendo mi alma, yo se que es,
hay dudas tan grandes e irritantes dentro de este corazòn mortal,
¿lo hago o no lo hago?, es que tal vez pensar demasiado no es bueno,
solo dejarse llevar, como las hojas en otoño viajando con la fria brisa.

Una nueva capucha envuelve el penacho de mi ser, una nueva capa,
otra mascara que esculpir, otros lazos que fingir, aun estoy esperando,
inconscientemente saludo a las flores y a la tierra, y creo poder llorar,
miro el azul inmenso del cielo, como oscurece, como llora, como sufre.

Ya empapado seco mi cara, el exito de la noche fria, purifica la tiniebla,
y los abismos que surcan los mares, las aguas del fondo de mi corazòn,
explotan y crecen al ver las cenizas, de lo que u dia dije y no se escuchò,
y aquellas promesas que le hice al cielo, ma ahogan con cuerdas de aflicciòn.

Son dos vientos que surcan alrededor de la estatua, voy llegando pronto,
miro atras el infierno, salto nubes de hielo, y respiro alientos de sordos,
que no escuchan la vela que encendida està, dentro de una piscina roja,
y me sumergo en sus aguas, para poder respirar, saber pensar, o matar.

Yo solo quiero ver lo sincero, los dias verdaderos que no son un sueño
en donde yo pueda cantar.