lunes 18 de agosto de 2008

Plumas y Colmillos

Vueve ya el estupor de una vida que era casi cotidiana,
y recorre el sudor frìo sobre mi terso asombro de frialdad
las aves ya no caen del cielo, controlan la anomalìa de mi brisa
de esos aires que una noche de luna me inspiraron a volar.

Traspasan con dolor e ira los colmillos de las tristes fieras
miles de lobos moribundos, con tal fiereza que no buscan carne,
pues la verdadera tentaciòn esta en el alma, no en la sangre,
pobre de ellos encontrarme sin un ànima comestible, sin vida.

Lo que un dia crei perfecto se volvio en algo mas que un sueño,
esos rituales que se subyugaron con mi rutina son ahora textos,
que caen en el charcode la desesperaciòn, envenanada por mi,
por mis sueños y mis anhelos que creen poder seguir coexistir.


Mustio esta el dia de tanto correr sobre mi espalda de trovador,
los vàstagos de mis palabras caen lentamente, pronto acabarè,
porque la eternidad aun es displicente ante mis peticiones,
esas que escribì en un pergamino, la cual se agostò junto a mis sueños.